lunes, 30 de agosto de 2010

Simple miedo

Hace unos días tuve la discusión del siglo por algo llamado "miedo" si bien es una palabra fácil de describir ya que la usamos para todo aquello que queremos relacionar con temor.
Vamos casi ocho meses desde que para mí una absurda separación alejó de mis días felices y tristes a una persona es X. Aunque todo este tiempo tratamos de no perder contacto por encima de las directas órdenes que teníamos sabíamos que un distanciamiento total como pedían sería imposible y eso no era lo planeado si queríamos que en medio de todo nuestro “algo” que no se si llamar amor, sentimiento o simple capricho creciera.
Esquivar miradas y tratar de hacer que uno no escucha lo que hablan a tus espaldas no es tan sencillo como parece. Es más fácil decir “no importa lo que lo demás digan” otra cosa es creértela. Algún día X y yo hablando de la vida habíamos tocado el tema y parecía que él entendía a cabalidad todo lo que yo en mil palabras expresaba.
Ya en ocasiones nos habíamos topado con esas miradas que tanto me molestaban y como jugando a las escondidas trataba de escabullirme sin hacer el mínimo esfuerzo de sobrellevar y esperar que pasara lo que fuera que pasara ahí estábamos, sólo me quedaba congelada como si cada uno de mis movimientos o palabras fueran criticados. Esto le molesta tanto a X; y yo lo sé, apenas esos ojos café se hacen tan grandes me veo estampada sobre la pared y no hay excusa alguna que me libre de ese mal momento.
Este día fue definitivo X está harto de algunas reacciones y yo no logró comprender porque no puede sentirse tan diminuta como yo me siento frente a esas ‘cosas’ a las que suelo decir no me importa. Para malograr aun más la noche por esos días rojos que nos hacen diferentes de los hombres todo absolutamente todo te hace más sensible, extremadamente exageradas así somos. Llegué a casa y lo único que quería es tomar mi celular y que como por arte de magia tuviera saldo infinito para llamar a X y decirle todo lo que mi cabeza más no mi corazón quería reclamarle.
Lo del saldo nunca sucedió y hablar por msn siempre me pareció tan impersonal como hasta ahora. Es horrible no poder escribir todo lo que piensas, que tenga concordancia y más aun que esté en el tono exclamativo con el que quieres llamar la atención! Nunca llegamos a un acuerdo X no quería entenderme y yo no dejaba de llorar amargamente. Terminé por dar todo por perdido sin embargo un bichito no me dejaba tranquila tenía que arreglar las cosas, después de haber apagado mi laptop furiosa la volví a prender tan solo para dejar un mensaje Nos vemos mañana para conversar, esto se debe solucionar a primera hora. Quizá no fueron las palabras exactas, quizá iban cargadas de rencor pero así fueron.
A eso de las 9am fue la cita llegué más tarde de lo acordado no me interesaba hacer que me esperará total yo en mi defensa tenía más de una excusa y para mi loca razón X tenía la culpa de todo lo que nos ocurría. Cuando vi a los lejos a X mi corazón palpitaba tan fuerte que sólo quería correr y abrazarlo pero mi orgullo no lo permitiría. Casi con un gesto de saludo lo mire con mis ojos hinchados por la mala noche que había pasado, caminamos y nos sentamos a ‘conversar’ esta vez tratando de guardar la calma. No recuerdo todo lo que dije o lo que X me dijo a mí; mientras conversábamos su mirada era tan fija y tan sincera que terminaba por derretirme. En cuestión de segundos todo lo que hacía una noche nos había molestado tanto no importaba más. Mis miedos estúpidos se habían esfumado dejando tan sólo el sin sabor de haber perdido el tiempo.

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